Video Entrada Nº1: Experiencia Waldorf

Video Entrada Nº2: Gracias a la Vida

Video Entrada Nº3: Pelluhue tras salida del mar

sábado, 26 de junio de 2010

Pelluhue, geografía e implicancias post-terremoto


Pelluhue es una comuna chilena perteneciente a la provincia de Cauquenes, ubicado en la zona costera sur de la Séptima Región del Maule. En términos de localización se encuentra ubicada entre el paralelo 35º 45' y 36º 02' de latitud sur y los 72º 25' y 72º 47' de longitud oeste. En términos de situación, responde al 1,2% del territorio regional del cual esta inserto, y se destaca por su larga tradición como caleta de pescadores y balneario costero (una de las zonas con más turismo de la región), además de concentrar los suelos más fértiles (cercanos a la Cordillera de la Costa) del territorio, dedicados principalmente para la actividad silvícola y en menor medida para la producción de frutos del tipo berries (como la Frutilla).

En cuanto a su dinamismo, el paisaje de la localidad ha sufrido desde su fundación oficial en 1979 grandes cambios. El amplio establecimiento humano dado su posicionamiento político en el mapa, más sus atributos geográficos aun siguen condicionando de sobremanera el espacio mismo. Toda la zona costera, además de las zonas altas de la cordillera de la costa situadas hacia el norte y el este del centro de la ciudad, comenzaron a ser densamente pobladas, construyendo en el lugar por consiguiente, una gran cantidad de casas y residenciales. De hecho el último censo de cuenta de una crecimiento demográfica en el lugar del 17,2% de la población. Hecho que puede verse afectado tras el terremoto, como veremos más adelante.

Por el lado de la homogeneidad, se pueden señalar los siguientes criterios de individualización. Por un lado esta dado gracias a las cualidades económicas propias del sector (actividad silvícola, pesquera), además de las que estimulan su posicionamiento turístico (costas, bosques, suelo fértil de cultivo, y fósil para investigaciones arqueológicas y actividades deportivas como el motocross). Por el otro, se puede ver develada mediante eventos culturales propios del lugar que se han realizado a lo largo de los años, como la trilla a yegua suelta y las carreras ‘a la chilena’ (a caballo). Desde una perspectiva más científica, también podemos involucrar su característico clima mediterráneo con influencias marítimas, con una temperatura media en enero de 18,5 grados y julio de 8 grados.

Finalmente a escala, su disposición en metros se puede ver definida por la razón característica de comarcas y municipios (en 1:20000 y 1:50000), específicamente en este caso de 1 milímetro por 1 kilómetro.

Dicho esto y contemplando el reciente terremoto del 27 de febrero del presente año (2010), es pertinente realizar un análisis respecto al impacto geográfico que este fenómeno sísmico fijó en el espacio descrito.

Por un lado podemos decir que tras el terremoto, Pelluhue no concentra la misma ubicación inicial. Dado que Pelluhue está a solo un par de kilómetros de Cobquecura (localidad más cercana al epicentro del Terremoto), sus coordenadas de localización se vieron enormemente alteradas, específicamente se han encontrado desplazamientos del suelo relativos a los grados de longitud. Por lo mismo es que el Instituto Geográfico Militar de Chile (IGM) evaluó y posteriormente comenzó a rediseñar el mapa chileno tras el desastre con ayuda de expertos nacionales y entidades extranjeras. Cabe destacar que aun así, las características de escala citadas aun permanecen.

Por otro lado el dinamismo geográfico del lugar durante este último periodo ha sido pronunciado. El terremoto y posterior tsunami generó enormes daños materiales, arrasó principalmente con las casas cercanas al mar, lugar donde se concentraba gran parte de la población del lugar y donde si bien se registraron decesos humanos, cobró pocas victimas en comparación a la intensidad del fenómeno. El paisaje es desolador y hasta casi imposible de creer, pues cuesta pensar que en un plazo corto de tiempo haya sufrido transformaciones dignas de ser vistas después de un amplio periodo. Por otro lado la expansión demográfica antes descrita también puede verse alterada. Como ahora también acoge la imagen de potencial epicentro de desastre sísmico, la migración humana se puede ver disminuida de sobremanera.

A pesar de esto, aun es posible observar homogeneidad en la población del lugar. Las costumbres mencionadas al comienzo aun se siguen realizando, y personalmente da gusto ver que se sigan produciendo, pues habla de un comportamiento social gallardo, que tras perder sus pertenencias y en muchos casos a sus cercanos, se resiste a perder las ganas de progresar y sobreponerse de esta tragedia nacional. Aun así se observa en la localidad mucha tristeza. Ya la geografía podrá realizar mayores conjeturas cuando observe como será el nuevo paisaje de este hermoso lugar.

sábado, 29 de mayo de 2010

¿Violeta Parra es parte de la ''Historia''?



El historiador crítico frances Marc Bloch (Introducción a la Historia, Breviario Fondo de Cultura Económica) distingue una raiz común entre comprender y juzgar. Ambas intentan por esencia dilucidar una verdad mediante la recolección de datos, esto mediante fuentes de diversa naturaleza, las cuales a su vez no se ven modificadas por las apreciaciones personales del investigador. Sin embargo quien comprende (‘el Sabio’ en palabras de Bloch) se queda solo con lo descubierto, mientras que el juez, a partir de lo comprendido, dictamina, propone resoluciones que él considera pertinentes. Se infiere entonces que quién juzga sí comprende, pero paradójicamente tras sentenciar, obstruye la comprensión total, pues su misma proposición estimula la generación de mayores y variadas problemáticas, se da origen a una convergencia de análisis (al resultar lo juzgado sujeto a juzgar) y finalmente queda la finalidad del objeto de estudio, descuidado.

Aplicare y explicare estas concepciones analizando desde ambas perspectivas por ejemplo, ‘‘la influencia de Violeta Parra en la historiografía cultural nacional’’

Destaquemos por un lado los hechos: sus hitos, sus obras visuales, musicales (como Gracias a la Vida) y poéticas, inclusive sus testimonios. Al erigirse como fuentes de primer orden, ya que la información brindada es develada por la misma persona a estudiar, disponemos de una base consistente y esencial para desarrollar un análisis histórico verídico y objetivo.

¿Por qué? Por la misma razón que destacaba Bloch en su texto, responden a datos que nos pueden llevar a comprender su perspectiva desde cualquier prisma, promueve en su certeza un rango de acción investigativa amplia, y en este caso en particular, nos lleva a reconocer sin caer en opiniones y creencias, el porqué Violeta Parra significa un icono sin precedentes en el desarrollo de la cultura artística chilena. Dicho de otro modo, inspirados en conocimientos sin mayores espacios de filtraje, la historiografía sucede de manera natural, descansa finalmente en las manos de quienes interpreten este contenido (como nosotros). En este punto Bloch apunta a historiadores sabios, responsables y entendidos refiriéndose a aquellos quienes se reservan sus juicios en la fase de indagación (no cataloguen de bueno o malo lo que en un principio dedujeron) y aun más, comprendan los factores contextuales (esferas de existencia, desde la sociedad del pasado hasta la vida misma del individuo) por las cuales esta información se moviliza y está inserta.

Es en este momento donde el límite entre la objetividad y la subjetividad del estudio histórico entra en juego. Ya vistas las fuentes antes mencionadas, es fácil generarse una opinión respecto a lo visto, y seguir sustentando el foco de nuestro estudio extrapolando lo palpable, todo lo que resulte ser un hecho. A primera vista podemos creer que la nueva producción resulta imparcial, pero si lo atendemos con atención repararemos en que ya no estamos hablando de ‘‘la influencia de Violeta Parra en la historiografía cultural nacional’’ propiamente tal, sino de ‘‘la influencia que segun yo creo que Violeta Parra brindó en la historiografía cultural nacional’’. Dicho esto podemos por un lado ver que este juicio no se escapa de la comprensión. Puede encarnar una apreciación que diste mucho del sentido común, que guarde un sólido cuerpo de respaldos en sus argumentos, pero aun así para la ciencia social crítica no significa una fuente significativa para describir la Historia, las formas por las cuales la existencia humana se ha expresado a lo largo del tiempo. Es decir, toda intención de hacer presencia sobre las presencias a comprender o comprendidas las difumina y las reserva a intencionalidades particulares. Intenciones por las cuales se puede discutir eternamente la veracidad o falsedad de lo expuesto y por lo cual también el objeto de estudio jamás será alcanzado.

En resumen, el paradigma crítico de las ciencias sociales (de la cual Bloch resulta ser uno de sus artífices más fuertes) y del desarrollo de la historia como ciencia en particular, comprende a una Violeta Parra a través de su existencia, de sus expresiones de existencia, de su arte, de su Gracias a la Vida. A través de las condiciones que la llevaron a (y que nos hacen entender que) re-evolucionó el canto popular. Sin embargo no discrimina, ni juzga si ellas son de alta o baja calidad, es historia porque existió y porque sensibilizó otras existencias. Esa es la historia en definitiva, somos historia.

viernes, 23 de abril de 2010

¿Por qué enseñamos Arte en ‘realidad’?



Para la Fenomenología de la Percepción (Maurice Merleau-Ponty), la corporeidad, es decir la cualidad de proyectar la propia conciencia a través del cuerpo, es el modo por el cual cada persona internaliza el conocimiento de forma significativa. Saber y ser parte de la realidad o dicho de otra manera, aprender, implica que el individuo confronte el cuerpo concienciado del cual es dueño, con los objetos y los sujetos reunidos en el entorno próximo, el cual a través del mismo proceso, va creciendo y suscitando nuevos desafíos. No por nada para el paradigma fenomenológico el mundo es ‘verbo’, un misterio por necesidad humana.

Suena un tanto abstracto esta concepción en primera instancia, sin embargo ya las teorías constructivistas de Piaget y Vigotsky se encargaron de probar científicamente el valor fundamental que posee la interacción sujeto-objeto y sujeto-sujeto para el desarrollo de la psicología infantil. Casi por espontaneidad, se da lugar este diálogo (intersubjetividad) en la vida inicial de todo individuo. Sin embargo, cuando el niño llega al sistema formal de aprendizaje reglado por la sociedad (escuela), su participación decrece considerablemente, mermando la esencia de esta forma de adquirir el conocimiento a través de modelos pedagógicos basados en la memorización y la simple acumulación de datos. Conceptos por sobre procesos, una problemática muy frecuente en los establecimientos educacionales de nuestro país, y un desafío para los docentes contemporáneos.

Es en este escenario donde entra el subsector de Educación Artística. ¿Qué labor cumple esta asignatura en el sistema? Depende de la concepción de aprendizaje que goce el docente que enseñará música o expresiones visuales. Si intenta conferir un sin fin de información y busca que los alumnos solo ‘conozcan’ el arte (algo que ocurre con mucha frecuencia), la instrucción será descontextualizada, destemporalizada y lo más triste, impersonalizada, superficial. Ello dado porque el sentido pedagógico que guarda el saber a enseñar es difuso, no incorpora una inclusión intencionada y progresiva del concepto. Vale decir, redescribiendo sus representaciones.

Por otro lado está el pedagogo que entiende la corporeidad del estudiante como método de aprendizaje consistente ¿Cómo lo hará? En primera instancia entendiendo la importancia que posee esta instrucción en el sistema. Y tal trascendencia radica en que este subsector disfruta de un escenario pedagógico flexible, que permite que esta forma de conquista de saberes permanezca en el tiempo, en el aula.

Vale decir, esta clase de profesional educativo debe luchar por proyectar el saber artístico en la sala, pues entiende que los niños aprenderán en la medida que la estética sea a conciencia, tangible, cercana. Ello mediante actividades lúdicas y originales que estimulen la creatividad, la autonomía y el trabajo en equipo entre los niños. ¿Por qué? Porque crear, tener responsabilidad directa en la enseñanza y necesitar a otros para llegar a un fin, estimulan las interacciones y lo que es mejor, educan la inteligencia emocional del niño.

Por ende, promover la interdependencia entre el contenido sensible en si (en el caso de la música, escuchar, interpretar y componer el contenido) y las formas de representarlo en nuestra conciencia, no solo significa la obtención de un nuevo contenido, si no una apelación hacia el cómo existir, hacia el saber ser para la vida, hacia una educación integral.